
¿En verdad quieres recibir todo lo que pides?
Por
RadikalgirlYo pido, tu pides, el pide, ella pide, ellos piden, en fin, TODOS PEDIMOS.
Desde que somos concebidos en el vientre de nuestra madre empezamos a pedir. Todos pedimos cuando tenemos una necesidad o un deseo, ósea SIEMPRE ESTAMOS PIDIENDO, eso quiere decir que pedir es algo muy común.
Recuerdo vagamente que cuando era pequeña me las ingeniaba para obtener lo que quería, lloraba, pataleaba o me comportaba excesivamente bien de una manera sospechosa. A medida que fui creciendo fui puliendo mis formas de pedir, a veces insistía tanto que aturdía a mis padres y terminaba saliéndome con la mía.
Aun tengo en mi mente un episodio de aquellos. Mi hermano y yo acabábamos de descubrir el mundo de los parques de diversión. “
La rueda” no era más que una feria ambulante que anualmente a fin de año iba a parar al frente de
“cosmocentro” (
centro comercial de Cali) y si no estoy mal aún sigue parando allí, si es que no paró y ya dejo de ser ambulante.
En fin, Mi hermano y yo empezamos la campaña “
vamos a la rueda” y efectivamente termino toda la familia en la rueda, al llegar yo ya sabia a donde debía ir por recomendación de una amiguita del colegio:
-la casa del terror allá tenes que ir, eso es re bueno-Se me iluminaron pues los ojos al ver la casa del terror y empecé con la danza de la insistencia, mi Papá se negó rotundamente:
-Tu sabes que eso te da miedo, mejor escoge otra cosa- -No, yo quiero ir allá, yo quiero, yo quiero, Maribel ya fue, su papá la llevó- -Hijita, eso es para gente adulta- -No, yo quiero entrar, yo quierooooo-No se cuanto tiempo duro la discusión, ni me acuerdo de las palabras exactas, pero adivinen qué, Si, mi papá metió su mano al bolsillo, me agarro de la mano y directo a la taquilla a comprar boletos para la casa del terror. ¡Yes, Match point! punto a mi favor, mi papá había accedido a mi petición. Total, no había nada de malo en la casa del terror ¿qué sabe mi papá de la diversión? Pensaba yo.
Mi papá regresó con los tickets en la mano y yo me sentía realizada, así pues emprendimos el camino hacia la casa del terror, a medida que nos acercábamos, se escuchaban gritos de horror y llantos de “fantasmas” y empezó en mi un miedito (no se crean, era solo una niña) que no me dejaba avanzar, escuchaba cadenas y empecé a asirme de la mano de mi papá cada vez más fuerte, recuerdo que nos paramos en la fila y yo sudaba frió, cuando llegamos a la puerta no fui capaz de entrar, me llene de pánico, físico y verdadero pánico, ahora era mi papá quien insistía que entrara:
-¿no era lo que querías?- -vamos, entra, ya pagamos los tickets-Lo confieso, nunca entre a la casa del terror, no fui capaz, mi padre tenia razón, yo no estaba preparada para eso, hice gastar tiempo y plata, dañe la tarde familiar por mi insistencia y necedad.
Resulta que estudiando el Libro de Samuel, me he dado cuenta que el pueblo de Israel hizo algo similar con su Padre.
(1 Samuel 8).Ellos empezaron a ver patrones en los otros pueblos y empezaron a pedirle a Dios que les pusiera un rey:
-queremos rey, queremos rey, un rey así como los otros pueblos lo tienen-Samuel quien era el juez de Israel sabia que esta petición era absurda, y trató de persuadir al pueblo explicándoles que para nada convenía tener un rey humano sabiendo que eran gobernados por el Rey de Reyes, Aun así los Israelitas siguieron insistiendo y pidiendo un rey.
La respuesta de Dios ante la insistencia del pueblo fue una sorpresa para Samuel:
“Y Jehová dijo a Samuel: oye su voz y pon rey sobre ellos…” v.22Ya me imagino a Samuel, diciendo:
-pero Señor, tu sabes que no estamos preparados para eso, tu sabes que eso no nos conviene-Pero el pueblo, pataleo, lloro, insistió hasta que recibió lo que pidió ¿suena familiar?
El rey que recibieron se llamaba Saúl, obviamente esta petición respondida no tardo en traer consecuencias dolorosas y nefastas para el pueblo.
Nunca se me había pasado por la mente que Dios concediera peticiones del corazón que no estuvieran de acuerdo a su voluntad, realmente siempre pensé que si pedía algo que no era, simplemente Él no me lo iba a dar pero reflexionando en este capitulo y se que no es una regla del obrar de Dios y que Él obra según el puro afecto de su voluntad, es posible que ÉL responda a nuestra errada insistencia.
MI papá quien es un ser humano concedió mi deseo de ir a la casa del terror y estoy segura que quería enseñarme una lección. El Papá de los Israelitas, ósea nuestro Padre celestial, respondió la petición y la insistencia de su amado pueblo aun sabiendo que iban a sufrir y lo hizo con el propósito de enseñarles.
EL problema no es pedir, es más, nuestro Padre se agrada en que le pidamos y en su Palabra hay muchos versos que nos recuerdan que podemos pedirle con confianza,
el problema es que muchas veces seguimos pidiendo cosas que no nos convienen, cosas que a simple vista se ven inofensivas, pero que Dios ya nos ha mostrado que no estamos preparados para eso. Muchas veces aun sabiendo que la respuesta es NO, seguimos orando y pidiendo insistentemente (lo digo porque lo he hecho). Afortunadamente muchas veces Dios NO responde a esas peticiones, pero algunas veces SI, y permite que obtengamos lo que pedimos para que aprendamos del error, pero ¿es esto lo que Él quiere y tiene para nosotros?
Últimamente en mi vida he pasado por situaciones radicales y momentos de decisión en los cuales me he enfrentado a el temido NO de Dios, últimamente he insistido en pedirle algo que ya se que NO es para mi y ÉL con su gran amor me ha enseñado y me ha permitido vivir experiencias dolorosas gracias a esa insistencia. El punto es que si Dios me dice que NO, es porque sabe que es lo mejor, ahora prefiero llorar y enojarme un rato que a seguir insistiendo y recibir un SI.
Y tu? ¿Qué le estas pidiendo a tu Padre? ¿Estas pataleando y llorando pidiendo algo que ya se te ha sido negado? ¿Estas insistiendo mucho en algo que sabes que no te conviene? ¿Quieres echarle un vistazo a la casa del terror? ¿Estas pidiendo otro rey?
¿En verdad quieres recibir todo lo que pides?